El marco normativo de los sistemas de transporte vertical en Colombia —ascensores, escaleras mecánicas y rampas eléctricas— está conformado por una combinación de normas internacionales y regulaciones técnicas nacionales que establecen los lineamientos para su diseño, construcción, instalación, operación, inspección y mantenimiento. Este conjunto normativo busca garantizar condiciones de seguridad, accesibilidad, confiabilidad técnica y eficiencia energética en todo el ciclo de vida de los equipos.
A nivel internacional, las normas más relevantes son la EN 81-20 y la EN 81-50, que definen los requisitos de seguridad para ascensores modernos, tanto eléctricos como hidráulicos. Estas normas introducen mejoras significativas en la protección de usuarios y personal técnico, incluyendo aspectos como dimensiones de cabina, condiciones del foso, dispositivos de emergencia y criterios de diseño estructural. Sustituyen a las antiguas EN 81-1 y EN 81-2, elevando los estándares de seguridad y confiabilidad. Complementariamente, la EN 81-70 establece requisitos de accesibilidad universal, asegurando que los equipos puedan ser utilizados por personas con movilidad reducida o necesidades especiales, mediante señalización accesible, botones en braille y sistemas de información auditiva y visual. Por su parte, la EN 115 regula la seguridad en escaleras mecánicas y andenes móviles, cubriendo su diseño, instalación y dispositivos de protección.
En el contexto colombiano, estas referencias se adaptan y complementan mediante normas técnicas desarrolladas por ICONTEC (NTC). Entre ellas, la NTC 2769 ha sido históricamente una de las más importantes para ascensores, al derivarse de la antigua EN 81-1; sin embargo, su última actualización en 2017 implica que no incorpora los avances más recientes en seguridad presentes en las normas internacionales actuales. Para escaleras mecánicas y andenes móviles, la NTC 5846-1:2022, basada en la EN 115, regula los requisitos de seguridad en nuevas instalaciones.
Un elemento clave del sistema normativo es la familia de normas NTC 5926, que establece los procedimientos para la revisión técnico-mecánica de los equipos. Estas normas definen criterios de inspección periódica para ascensores, escaleras mecánicas, rampas eléctricas y otros sistemas asociados, con el fin de garantizar su correcto funcionamiento y la seguridad de los usuarios durante toda su vida útil. En particular, la NTC 5926-2 es fundamental para escaleras mecánicas y rampas eléctricas en operación. Estas inspecciones constituyen la base de la Revisión General Anual (RGA), obligatoria en varias ciudades del país.
Adicionalmente, normas como la NTC 4349 establecen requisitos de seguridad y accesibilidad en ascensores, mientras que la NTC 6047 define criterios generales de accesibilidad en edificaciones, incluyendo aspectos de circulación vertical, aunque no se limita exclusivamente a sistemas mecánicos.
El cumplimiento de estas normas es verificado mediante inspecciones realizadas por organismos acreditados por el Organismo Nacional de Acreditación de Colombia (ONAC). Estas entidades certifican que los equipos cumplen con las condiciones técnicas y de seguridad exigidas. En ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Cartagena y Bucaramanga, existen disposiciones locales que obligan a realizar inspecciones periódicas, especialmente la revisión anual, como parte de la gestión de riesgos en edificaciones.
Por otro lado, el marco normativo también incorpora el enfoque de eficiencia energética. A través de la Gestión Eficiente de la Energía (GEE), los proyectos que demuestren reducción en el consumo energético pueden acceder a beneficios tributarios. Estos son evaluados por la UPME, conforme a la Resolución 135 de 2025. En el caso del transporte vertical, estos incentivos aplican únicamente a equipos ubicados en zonas comunes y requieren la certificación de eficiencia energética bajo la norma ISO 25745, que permite establecer una línea base de consumo y validar los ahorros obtenidos mediante modernización o mejoras tecnológicas.
Los beneficios asociados a estos proyectos incluyen deducciones en el impuesto de renta, exclusión del IVA, exención de aranceles para importación de equipos y depreciación acelerada de activos, lo que mejora la rentabilidad de las inversiones en tecnología eficiente.
En conclusión, el marco normativo colombiano en transporte vertical integra estándares internacionales y normas nacionales que buscan garantizar la seguridad, accesibilidad y eficiencia de los equipos. Además, promueve la inspección periódica obligatoria y la adopción de tecnologías eficientes, permitiendo no solo el cumplimiento legal, sino también la protección de los usuarios, la optimización de recursos y el acceso a incentivos económicos.